Un año después de sacudir Silicon Valley con un modelo barato y sorprendentemente potente, DeepSeek vuelve a la carga, intentando agitar el tablero de la IA. La compañía ha presentado una versión preliminar de DeepSeek-V4, un sistema que, según la propia empresa, compite —e incluso supera en algunos casos— a modelos de referencia de OpenAI, Google o Anthropic.
El anuncio no llega en un vacío: se produce tras meses de expectativas y en plena escalada geopolítica por el control de la inteligencia artificial.
Para entender el impacto de este movimiento hay que retroceder a enero de 2025. Entonces, DeepSeek lanzó su modelo R1, una IA de código abierto capaz de competir con sistemas occidentales, pero a una fracción del coste.
El efecto fue inmediato: el chatbot se convirtió en la app gratuita más descargada en iOS en Estados Unidos, superando a ChatGPT, y provocó incluso caídas bursátiles en compañías como NVIDIA.
Ese lanzamiento cambió el relato dominante: ya no hacía falta invertir decenas de miles de millones para competir en IA, China había encontrado otra vía mucho más económica.
A primera vista, DeepSeek-V4 impresiona por su tamaño. Su versión más potente, V4-Pro, alcanza en torno a 1,6 billones de parámetros, una cifra que lo sitúa entre los modelos más grandes del mundo. Pero ese dato, por sí solo, dice poco si no se entiende cómo funciona.
Juan Pérez Merino 2ºM