Investigadores de la UNSW han rediseñado las pilas de combustible de hidrógeno para resolver uno de sus fallos más persistentes, acercando esta tecnología a una adopción real en sectores difíciles de electrificar. Las pilas de combustible, alimentadas con hidrógeno verde producido localmente, llevan años considerándose una pieza clave en la transición energética. El problema es que, en la práctica, su rendimiento no siempre ha estado a la altura de esa promesa.
Las pilas de combustible generan electricidad limpia con agua como único subproducto, pero esa misma agua puede convertirse en un obstáculo. Cuando se acumula, bloquea el paso del oxígeno y reduce el rendimiento. Hasta ahora, evitarlo implicaba añadir sistemas complejos, pesados y caros.
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