Como no podía ser de otra forma, el estallido de la pandemia disparó los pedidos online, y con ello, el abecé de la delincuencia viró también del mundo físico al virtual. Los ciberdelitos, ya al alza en los años anteriores al Covid, llegaron para quedarse, con dos modalidades al frente: las estafas informáticas y la suplantación de identidad. Dos acciones que las bandas de falsas devoluciones que proliferan en Madrid cumplen a rajatabla para estafar a las grandes empresas de comercio electrónico. Aunque el último caso, saldado con tres detenidos en las localidades de Los Molinos y Collado Villalba, dejó un desfalco de más de 21.500 euros en productos de Apple, el valor total de los sustraído entre todos los grupos alcanza cotas millonarias.
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