La obsolescencia programada es la estrategia comercial de diseñar dispositivos con una vida útil limitada para que se vuelvan inservibles o desactualizados tras un periodo de tiempo, de esta manera, se fuerza al usuario a comprar un nuevo. Desde marzo de 2021, los usuarios europeos tienen por ley el 'derecho a reparar' porque, según dictaminó la Unión Europea, los fabricantes que venden neveras, lavadoras, secadoras, televisores o móviles en la UE deben asegurar que pueden repararse hasta por diez años para "para reducir la enorme montaña de desechos eléctricos que se acumulan cada año en el continente".
Esta iniciativa se enmarca dentro de un plan más amplio orientado a disminuir el impacto ambiental de los productos manufacturados, apostado por hacerlos más duraderos y eficientes desde el punto de vista energético. Es decir, se exige a los fabricantes garantizar la disponibilidad de piezas durante al menos diez años, además, desde entonces, los dispositivos deben incluir manuales de reparación y estar diseñados de forma que puedan desmontarse con herramientas habituales cuando ya no sea posible arreglarlos, facilitando así su reciclaje.
Juan Pérez Merino 2ºM