El reactor de fusión EAST, conocido como el “sol artificial” de China, ha logrado un avance clave al mantener plasma estable a densidades entre 1,3 y 1,65 veces superiores al límite de Greenwald, una barrera teórica que durante décadas limitaba el desarrollo de la fusión nuclear. Este hito, publicado en Science Advances, demuestra que es posible operar en condiciones que antes provocaban inestabilidad, gracias a ajustes precisos en la presión del gas, el calentamiento por microondas y la interacción con las paredes del reactor, alcanzando un régimen más estable y potencialmente escalable. Aunque aún no se ha conseguido producir más energía de la que se consume, este progreso refuerza la viabilidad de la fusión como futura fuente de energía limpia casi ilimitada y aporta datos cruciales para grandes proyectos como ITER, acercando un poco más la posibilidad de replicar en la Tierra la energía del Sol.
Miguel Gómez García 2ºM