Esta tecnología, basada en rotores verticales capaces de recortar hasta un 25% el consumo de combustible, está ganando peso en una industria presionada por los costes energéticos
Dos cilindros gigantes colocados sobre la cubierta de un buque de carga han vuelto a situar la propulsión eólica en el centro del transporte marítimo. En un contexto marcado por los elevados costes energéticos, los problemas de suministro y la necesidad de reducir emisiones, estos rotores capaces de ahorrar un 25% de combustible han pasado a ocupar una posición protagonista. La idea no pasa por sustituir el motor principal del barco, sino por ayudarle. Estos cilindros, conocidos como rotores Flettner, giran mediante motores eléctricos y aprovechan el llamado efecto Magnus para generar empuje lateral. Dicho de forma sencilla, el aire que rodea su superficie en rotación crea una fuerza que impulsa al buque y permite reducir la carga del sistema de propulsión convencional.
Javier Fernandez Luengo 2M