El artículo desmonta una idea muy extendida sobre Bitcoin: aunque es un sistema descentralizado y resistente, no es inmune a los límites del mundo físico. Un estudio del Cambridge Centre for Alternative Finance revela que la red puede soportar la desconexión de hasta el 72%–92% de los cables submarinos si los fallos son aleatorios, lo que demuestra una solidez notable. Sin embargo, la clave está en el matiz: esa resistencia cae cuando los ataques se dirigen a puntos críticos como grandes sistemas de enrutamiento o proveedores específicos. Esto se debe a que Bitcoin, pese a su diseño distribuido, depende de la misma infraestructura global que sostiene internet. Casos reales, como el corte de cables en África en 2024, muestran que el impacto global puede ser mínimo mientras que a nivel regional sí hay efectos importantes. Además, el creciente uso de Tor —ya presente en cerca del 64% de los nodos— refuerza la resiliencia al diversificar rutas de conexión. En conjunto, el texto plantea una visión más realista: Bitcoin no es frágil frente a fallos masivos al azar, pero sí puede ser vulnerable a ataques bien dirigidos, lo que abre un debate interesante sobre qué significa realmente “descentralización” en un mundo interconectado.
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Hugo Silgo Conde 2ºM