En 2020, investigadores de CSIRO desplegaron un robot explorador llamado Argo cerca del glaciar Totten, en la Antártida Oriental. Las fuertes corrientes lo llevaron bajo la plataforma de hielo Denman y el equipo perdió el contacto. Nueve meses después volvió a aparecer y había recopilado datos de lugares que nunca antes se habían medido sobre la temperatura y la salinidad del agua bajo las plataformas de hielo.
El análisis de estos datos permitió comprender mejor la vulnerabilidad y el estado de las plataformas de hielo, que actúan como un amortiguador natural entre los glaciares y el océano, y ahora los investigadores esperan enviar más robots a regiones poco exploradas