OpenAI lanza su versión educativa para profesores en EEUU, con controles de privacidad y acceso gratuito. Las aulas empiezan a compartir protagonismo con ChatGPT para enseñar, aprender y evaluar. La pregunta real ya no es si usar IA, sino qué parte del pensamiento estamos dispuestos a ceder. El aterrizaje de la IA en educación no es casual ni reciente. Herramientas tecnológicas llevan años presentes en las aulas, con plataformas como Google Classroom o Moodle. La novedad no está en usar tecnología, sino en apoyarse en sistemas capaces de generar contenido, proponer soluciones o incluso ser utilizado decisiones pedagógicas. Ahí es donde los grandes desarrolladores —Google, Microsoft, Anthropic y, más recientemente, OpenAI— han decidido ir un paso más allá y posicionarse en el centro del debate educativo.
Paula Delgado Hernáiz