El auge de los servicios de entrega ha traído consigo nuevos tipos de fraude. Primero se detectó que algunos clientes usaban inteligencia artificial para manipular fotos de pedidos y así obtener reembolsos injustificados.
Ahora se ha descubierto un caso desde el lado de los repartidores: uno de DoorDash utilizaba imágenes generadas con IA para fingir entregas que nunca realizó y cobrar la comisión.
La empresa lo descubrió tras varias quejas de usuarios y cerró su cuenta. Este caso demuestra cómo la IA puede facilitar estafas y que este tipo de abusos podría seguir creciendo.