Las baterías de ion-sodio se perfilan como un cambio decisivo para la movilidad eléctrica al permitir vehículos más baratos, seguros y sostenibles, con producción masiva prevista para finales de 2025. Gracias al uso de sodio, un material muy abundante, reducen de forma drástica los costes, mejoran la seguridad frente a incendios, funcionan bien en temperaturas extremas y ofrecen una vida útil muy superior, todo ello sin necesidad de modificar la infraestructura de recarga actual. Aunque su densidad energética es algo menor que la del litio, resultan ideales para coches urbanos, flotas y almacenamiento solar, convirtiéndose en una vía real para democratizar el coche eléctrico, como señala Iberplug.
Miguel Gómez García 2ºM