Google ha anunciado un logro importante en el campo de la computación cuántica: su nuevo procesador llamado Willow ha sido capaz de realizar un cálculo que, según la compañía, ningún superordenador actual puede igualar.
¿Qué significa esto?
En lugar de trabajar con bits tradicionales (0 y 1), un ordenador cuántico usa qubits, que pueden estar en varios estados a la vez. Esto le permite resolver ciertos problemas de forma mucho más rápida que los ordenadores normales.
Con este nuevo chip, Google ha podido ejecutar un tipo de simulación que ayudaría a estudiar cómo se comportan sistemas físicos o moleculares muy complejos. Según la empresa, este cálculo sería 13.000 veces más lento si lo intentara un superordenador clásico.
¿Por qué es importante?
Este avance es interesante porque muestra que la computación cuántica ya no es solo teoría o laboratorio:
Empieza a demostrar ventajas reales.
Podría servir en el futuro para desarrollar nuevos materiales, mejorar medicamentos o resolver problemas científicos muy difíciles.
Es un primer paso hacia aplicaciones prácticas, aunque todavía falta mucho camino para que estos ordenadores puedan usarse de forma común.
¿Debemos esperar cambios inmediatos?
No. Los ordenadores cuánticos aún son máquinas delicadas que requieren condiciones extremas, como temperaturas muy bajas.
Pero este logro marca un punto clave en la historia de la tecnología. Es uno de esos momentos que, dentro de unos años, podremos mirar atrás y decir: “Aquí empezó todo”