jueves, 28 de mayo de 2026

El secreto que guardaban los cristales de la Geoda de Pulpí: el agua de su interior permite reconstruir el clima de hace miles de años



Una investigación internacional con participación de la Universidad de Almería (UAL) ha demostrado que los grandes cristales de yeso de enclaves como la geoda de Pulpí, en Almería, y la cueva de Naica, en México, pueden funcionar como "archivos naturales" para reconstruir el clima del pasado, a partir del análisis del agua atrapada en su interior y de la edad de estas formaciones geológicas.

El estudio, liderado por la UAL y realizado junto a la Universidad de Bolonia, la Universidad de Bergen y la Academia China de Ciencia, ha confirmado que estos cristales permiten conocer cómo eran las lluvias y las condiciones ambientales hace cientos de miles de años.

El trabajo ha aplicado una técnica analítica desarrollada recientemente para estimar la edad de algunos de los cristales de yeso más grandes del mundo.

El método se basa en analizar la proporción entre uranio y torio presentes en el mineral, dos elementos muy escasos cuya relación permite calcular el tiempo transcurrido desde la formación del cristal.

Aunque ya se habían realizado intentos previos para datar estas formaciones, el nuevo procedimiento ofrece estimaciones "más fiables", pese a que el yeso contiene muy poco uranio, el elemento que se emplea habitualmente para datar minerales. Además, el trabajo ha confirmado que estos cristales, conocidos por su "espectacular tamaño", también conservan información sobre la historia hidrológica de la Tierra.

Al analizar el agua atrapada por el mineral y determinar su edad, los científicos han reconstruido la temperatura, la cantidad de lluvia o el origen de los fluidos que circulaban por el subsuelo en el momento de su formación.

"Estos cristales conservan información sobre el agua que circulaba por el acuífero. Como procede de la lluvia que se infiltra en el suelo, su composición nos aporta pistas sobre el clima del pasado", ha explicado el investigador de la UAL Fernando Gázquez.

El investigador ha añadido que determinar la edad de estos cristales ha sido uno de los mayores retos del estudio, ya que, a diferencia de otros minerales, el yeso contiene cantidades "extremadamente pequeñas de uranio, lo que complica su datación mediante técnicas tradicionales".

Más allá de la curiosidad geológica, los investigadores han señalado que estos cristales podrían convertirse en una "herramienta útil para estudiar la evolución del clima a largo plazo".

"Los cristales de yeso podrían convertirse en una nueva fuente de datos para contrastar esas simulaciones con evidencias reales del clima antiguo", ha explicado Gázquez.

El siguiente paso será aplicar esta técnica a otros depósitos de yeso y a sedimentos de lagos para obtener nuevos registros sobre cómo han evolucionado las lluvias y el clima en distintas regiones del planeta.

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