La polémica en torno al escaneo del iris vuelve a España tras la advertencia de la Agencia Española de Protección de Datos a la empresa tecnológica Tools for Humanity, responsable del proyecto conocido como Worldcoin. El organismo regulador exige que la compañía justifique por qué necesita recopilar datos biométricos tan sensibles —considerados entre los más seguros y permanentes para identificar a una persona— y que demuestre que los riesgos están bajo control. El proyecto, cofundado por Sam Altman, ofrecía dinero a cambio de escanear el iris mediante dispositivos especializados, lo que ya había generado críticas y miles de reclamaciones por posibles problemas de consentimiento, información insuficiente y acceso de menores. Tras el aviso, la empresa ha decidido suspender temporalmente su actividad mientras revisa sus procedimientos. El caso no solo afecta a España: tribunales como la Audiencia Nacional han respaldado las medidas cautelares, y autoridades europeas como la Bayerisches Landesamt für Datenschutzaufsicht han ordenado incluso eliminar datos recogidos sin garantías adecuadas. El artículo explora cómo este conflicto refleja el choque entre innovación tecnológica, identidad digital y derechos fundamentales, planteando una pregunta clave: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar a cambio de una identidad digital global? Una lectura ideal para entender por qué el debate sobre los datos biométricos apenas acaba de empezar.
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Hugo Silgo Conde 2ºM