La misión de prueba tripulada del Boeing Starliner, lanzada en junio de 2024 con los astronautas Butch Wilmore y Suni Williams rumbo a la Estación Espacial Internacional, sufrió múltiples problemas de propulsión y fugas que provocaron una pérdida temporal de maniobrabilidad y que la estancia prevista de diez días se extendiera durante meses; tras un análisis exhaustivo de los datos y una investigación independiente, la agencia espacial estadounidense ha reclasificado ese vuelo como un “Incidente Tipo A”, la categoría más severa de su sistema, al constatar fallos combinados de hardware, vacíos en procesos de cualificación, errores de liderazgo y problemas culturales que generaron condiciones de riesgo que exceden un simple contratiempo técnico, y aunque no hubo heridos y el control se recuperó antes del acoplamiento, el informe obliga a Boeing y a la NASA a corregir esas deficiencias antes de futuros vuelos tripulados.
David Campos Encinas 2º Bach. M