La carrera por lograr la energía de fusión ―imitar al Sol para obtener electricidad limpia, segura y casi inagotable― avanza más rápido que nunca, y España y Reino Unido se han colocado en primera línea. En Sevilla, el tokamak SMART ha pasado en tiempo récord de ser un experimento de laboratorio a un prototipo capaz de generar y mantener plasma a millones de grados, gracias a un diseño esférico muy compacto y a imanes superconductores de última generación. Su siguiente fase, hSMART, aspira a superar los 100 millones de grados y producir energía neta en solo una década, lo que lo convertiría en una planta piloto capaz de abastecer cientos de miles de hogares. En paralelo, el proyecto británico STEP trabaja para lograr su propio reactor operativo hacia 2040, apoyado en avances históricos del JET y en nuevas técnicas para fabricar su propio combustible, el escaso tritio. Ambos equipos comparten desafíos: materiales capaces de soportar temperaturas extremas, geometrías del plasma cada vez más eficientes y sistemas que reduzcan costes sin perder seguridad. En esta competición global no habrá un único ganador: cada avance, cada nuevo diseño y cada innovación acerca un poco más el sueño de la fusión comercial, una tecnología que podría transformar para siempre la forma en que producimos energía.
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Hugo Silgo Conde 2ºM