El Proyecto West Ford, desarrollado por el ejército de Estados Unidos en 1963, tenía como objetivo mejorar las comunicaciones internacionales por radio, que en aquella época sufrían interferencias provocadas, entre otras cosas, por las erupciones solares.
Para solucionarlo, lanzaron al espacio 480 millones de pequeñas agujas de cobre, formando un anillo alrededor de la Tierra que funcionaba como un gigantesco reflector de señales de radio.
Aunque el proyecto dejó de utilizarse hace años, todavía quedan restos de cobre orbitando nuestro planeta, que actualmente forman parte de la basura espacial.
