Mazda está desarrollando una tecnología capaz de capturar el CO₂ directamente desde un coche de combustión mientras circula. La marca japonesa probó el sistema en un Mazda3 de competición durante las 24 Horas de Fuji de 2026, utilizando el automovilismo como laboratorio para desarrollar nuevas tecnologías.
El sistema utiliza zeolita, un material poroso que absorbe el CO₂ de los gases de escape. Después, el calor del propio escape permite liberar el CO₂, que se comprime y almacena en un depósito situado en el vehículo. En esta prueba, Mazda consiguió completar por primera vez todo el proceso: capturar, recuperar y almacenar el CO₂ a bordo.
Los resultados mejoraron mucho respecto a la primera prueba realizada en 2025. Entonces se recuperaron 84 gramos de CO₂, mientras que en las 24 Horas de Fuji de 2026 se alcanzaron 804 gramos, casi diez veces más.
El coche utilizó además HVO, un combustible procedente de materias primas renovables que puede generar menos emisiones totales que los combustibles fósiles tradicionales.