Las redes sociales llevan semanas en el centro del debate público en España. Desde la propuesta del Gobierno para prohibir el acceso a estas plataformas a menores de 16 años hasta la discusión sobre la responsabilidad de las grandes tecnológicas frente a los contenidos dañinos, el funcionamiento del ecosistema digital se ha convertido en una cuestión política y social cada vez más presente.
En ese contexto de creciente escrutinio sobre el papel de las plataformas, el Ejecutivo ha presentado una nueva herramienta destinada a analizar uno de los problemas más señalados del entorno digital: la propagación del discurso de odio.
Juan Pérez 2ºM Enlace