Este año el Nobel de Medicina se lo ha llevado la optogenética, una tecnología capaz de utilizar pulsos de luz para activar o inhibir neuronas en concreto, pudiendo así estudiar con más precisión la memoria, el comportamiento y las emociones.
La idea vino de un alga unicelular con una proteína capaz de percibir la luz y saber por dónde moverse. Esto descubrió una nueva posibilidad: hacer que una célula nerviosa respondiera directamente a la luz. Primero, se introdujo una proteína en una neurona. Luego establecieron que grupo de neuronas querían estudiar. Finalmente se utilizó la luz para controlar su actividad. Esto dio resultado a una herramienta para relacionar el circuito neuronal y ciertos comportamientos o funciones.
La optogenética está siendo utilizada para mejorar la visión de las personas, pero no es todavía una terapia generalizada para recuperar la visión ni para otras enfermedades neuronales.
En definitiva, la optogenética está siendo utilizada para intervenir con precisión en circuitos neuronales y comprobar qué función desempeñan.
María Barroso del Castillo