Las empresas de IA necesitan grandes cantidades de datos reales para entrenar modelos cada vez más avanzados, y ahora algunas compañías chinas están llegando a pagar hasta 15.000 euros por licencias para utilizar rostros humanos en proyectos audiovisuales, videojuegos y generación de imágenes.
Estas licencias permiten negociar cuánto se paga y para qué puede utilizarse la imagen. En algunos casos, las personas reciben unos 13 euros por cada uso, mientras que acuerdos más amplios pueden alcanzar miles de euros.
El fenómeno genera preocupación por la privacidad, el consentimiento y especialmente la protección de menores, aunque algunas personas consideran que, si la IA va a utilizar su rostro de todos modos, es preferible recibir una compensación.
Esto también está relacionado con la tendencia del aumento de cámaras de vigilancia con IA, como las de Flock en Estados Unidos, y advierte que determinados contratos podrían limitar las reclamaciones relacionadas con el uso del rostro, la voz o el nombre